Blog de Acción 2030

Visionando "oportunidades" sanitarias en una Papua Nueva Guinea pospandémica


A man with a white shirt and a white face mask stands in front of a bulletin board with information on COVID-19.
Leyenda: Un trabajador de la salud en el Hospital Rumginae, que atiende a las comunidades del distrito North Fly, en la provincia occidental de Papúa Nueva Guinea.
Foto: UN Papua New Guinea/Rachel Donovan

El coordinador residente de la ONU, Gianluca Rampolla, cree que las comunicaciones, concernientes a salud pública y al fortalecimiento del sistema, llevas a cabo durante el brote del virus en Papua Nueva Guinea ayudarán a colocar al “sistema de salud local en una mejor plataforma para combatir futuras pandemias”.

Para la Semana Mundial de la Inmunización que comenzó el 24 de abril, él explica el porqué.

“El viernes recibí mi primera dosis de la vacuna contra la COVID-19. Es increíble pensar que en poco más de un año desde que la OMS declaró a la COVID-19 una pandemia, se ha desarrollado una vacuna y se está administrando aquí en Papua Nueva Guinea.

Por supuesto, yo estoy en Port Moresby y estoy recibiendo mi vacuna en un hospital privado. Asegurar que las vacunas estén disponibles para las comunidades de todo el país será la verdadera prueba.”

Llegando a comunidades remotas

Durante mi estadía en Papua Nueva Guinea, tuve la suerte de poder viajar a algunos de los paisajes más singulares y vulnerables del planeta. Cuando viajo, recuerdo constantemente cuán remotas son realmente algunas comunidades en Papua Nueva Guinea.

North Fly es un área en la provincia occidental de Papua Nueva Guinea, en la frontera con Indonesia. El área fue una de las primeras en reportar casos de COVID y ahora tiene uno de los recuentos más altos de casos de COVID-19 en el país. También es el hogar de algunas de las comunidades más difíciles de alcanzar en la región y alberga solicitantes de asilo. Algunas comunidades ribereñas son completamente inaccesibles durante la estación seca.

Se muestra al Coordinador Residente de Papua Nueva Guinea recibiendo su vacuna contra COVID-19, mientras muestra con orgullo un letrero que destaca la seguridad de la vacuna.

Leyenda: El Coordinador Residente de la ONU en Papua Nueva Guinea, Gianluca Rampolla, recibe la vacuna contra la COVID-19.

Foto: ONU Papua Nueva Guinea/ Rachel Donovan

Al comienzo de la pandemia, visité el Hospital Rumginae, un hospital de referencia a una hora en automóvil de la principal ciudad de la región, Kiunga, para hablar con el Dr. Kevin Pondikou–el único médico del hospital–y su personal. El Dr. Kevin nos mostró los almacenes que se estaban quedando sin equipo de protección personal (EPP). Había una nueva máquina de diagnóstico en una caja porque las restricciones de viaje implicaron que el técnico no había podido viajar para instalarla.

Unas semanas después de esta visita, los colegas del UNFPA regresaron a Rumginae. Una mujer joven entró sufriendo un shock. Había dado a luz a un bebé tres semanas antes en su aldea sin una partera y sin ningún tipo de apoyo médico. Sangrando mucho, ella y su madre caminaron durante casi un día para llegar al puesto de socorro en Mougolou, desde donde fue trasladada en avión a Kiunga y luego llevada a Rumginae, donde recibió una transfusión de sangre.

Los proveedores de atención médica, como el equipo en Rumginae, estaban aprovechando sus recursos para tratar a los pacientes incluso antes de un aumento en los casos en febrero de 2021. La prevención de complicaciones graves asociadas a la COVID es vital para mantener abierto este hospital.  

Equidad vacunal

Hemos recibido 132.000 vacunas a través del mecanismo COVAX. A pesar del increíble logro de llevar una vacuna a tantos países en desarrollo en tan poco tiempo, este envío llegó demasiado tarde para las 91 personas, incluido uno de nuestros colegas, que había muerto por COVID-19 en Papua Nueva Guinea hasta mediados de abril. [consulte el tablero de datos del país sobre la COVID-19 para obtener las últimas cifras y novedadess].

Tres personas con mascarillas sostienen carteles del mecanismo COVAX frente a una entrega de vacunas contra la COVID-19 y un avión.

Leyenda: La primera entrega de vacunas contra la COVID-19 del mecanimos COVAX llega a Papúa Nueva Guinea.

Foto: UNICEF/Vatava Media

Además, dicho envío contenía menos de la mitad de las 288.000 vacunas que originalmente se asignaron a PNG. Necesitamos impulsar una mejor distribución de las vacunas a los más vulnerables. Y eso no culmina con una sesión de fotos en el aeropuerto Jacksons de Port Moresby; sino que termina cuando cada persona en esta nación mitad isla de 7,4 millones de personas haya tenido la opción de vacunarse.

Foco n las oportunidades

Llegar a comunidades como Rumginae es, por supuesto, un gran desafío, pero alcanzable. En 2018, la OMS y UNICEF vacunaron a 3,1 millones de niños y niñas contra la poliomielitis, esto a los pocos meses del anuncio de un brote. El desafío que tenemos en nuestras manos con la COVID es que el virus y la vacuna son nuevos, lo que genera un gran escepticismo y dudas sobre la vacuna. A medida que más jóvenes se conectan a Internet, la conspiración sobre las vacunas se propaga como la pólvora. Los rumores llegan a estas comunidades antes que nosotros.

Sin embargo, al centrarse en la escala de este desafío se ignora a las oportunidades. La información de salud pública que compartimos ahora–sobre cómo se propaga un virus y cómo funcionan las vacunas–nos coloca a nosotros y al sistema de salud local en una plataforma mejorada para combatir futuras pandemias. Estamos construyendo un vocabulario que nos ayudará a abordar desafíos existentes como la tuberculosis y el VIH/SIDA.

Pasando la prueba

La financiación de la respuesta a la COVID ha permitido a la OIM y UNICEF construir instalaciones de agua en North Fly y apoyar a los distritos más vulnerables.

También hemos demostrado, a nivel regional y mundial, que Papua Nueva Guinea tiene amigos en todo el mundo que están listos y dispuestos a dar un paso al frente para apoyar. Los asociados para el desarrollo y el sector privado han donado toneladas de EPP, kits de prueba y consumibles de laboratorio, dispositivos médicos y personal, y vacunas.

Esta pandemia está poniendo a prueba nuestra capacidad de cooperación y creo que es una prueba que pasaremos.

 

Escrito por Gianluca Rampolla, Coordinador Residente de la ONU en Papua Nueva Guinea.